Qué ganas de despertarme cada mañana con olor a tostada y café recién hechos mientras se escucha de fondo música que yo no elegí. Qué ganas de despertarme con una caricia en la frente, con palabras dulces hijas de tu garganta invitándome a empezar el día. Qué ganas de despertarme hipnotizada por tu mirada, acorralada por tus brazos y agitada por tu presencia. Qué ganas de despertarme abrazando sueños. Qué ganas.