Me gusta cuando buscas cualquier excusa, por muy tonta o irritante que sea para intentar hacerme reír, cada arruguita de tu cara cuando ríes, las caras que pones cuando no entiendes nada de lo que te digo, me gusta que me hagas cosquillas mientras estamos tumbados juntos, y que hagamos mil posturas como dos niños en el sofá.
Me gusta la forma en la que te colocas los cojines para recostar la cabeza, el sonido de tu risa malévola y ese puntito de niñato, que a veces me saca de quicio pero que, en el fondo, tanto me gusta.
Me gusta tu movimiento de cejas, tu manera de enfadarte hasta con las cosas más tontas. La forma tan dulce con la que me besas, cuando dices que no me quieres y que no me echarás de menos cuando me vaya y sin querer, demuestras todo lo contrario.
Me gusta que cambies el orden de las sílabas de las palabras y que cambies sus nombres por antónimos o sinónimos. Me gusta que seamos diferentes, tan diferentes, porque si no esto sería aburrido, monótono y demasiado artificial.
Y me encanta como eres, porque si no fueses así, no me hubiese resultado tan fácil enamorarme de ti. Tan fácil como me ha resultado. Por eso eres especial, somos especiales y esto es especial.